Lecciones tras el desenlace: el duelo, el contacto cero y el arte de reconstruir la autoestima desde los pedazos de un corazón roto.
Por Fernando Codina
HoyLunes – En la primera parte de esta reflexión, analizamos la preparación personal previa a una relación y los pilares indispensables para cuidarla mientras dura. Sin embargo, cuando los acuerdos se rompen y la convivencia se vuelve insostenible, llega la etapa más difícil: el desenlace. A continuación, exploramos las lecciones aprendidas tras la ruptura, el proceso de duelo y el camino necesario para volver a reconstruirse.
Si has tenido mala suerte, igual que yo, bueno, pues esta serie de consejos te pueden venir bien.
No te humilles: O sea, no te empeñes en volver a cualquier precio. No sirve de nada. Si el otro tiene bien claro que no es no, pues se acabó. Bloqueas el móvil, borras el contacto, y ya está.
Ni amigos ni nada: No funciona eso de quedar como amigos. Por una parte, siempre queda la posibilidad del polvo de despedida o de reconciliación, vale, pero no cuentes con ello. Lo ideal, contacto cero, sobre todo si durante la ruptura habéis dado rienda suelta (como en mi caso) a toda la FRUSTRACIÓN, la RABIA, y la IRA.
Llora: Todo lo que necesites. En privado o en público. Solo o con amigos. ¡Deja salir tus sentimientos, COÑO! Eso de que los hombres no lloran es una puta mentira. En estas últimas semanas he llorado más de lo que jamás imaginé que podría hacer en toda mi vida, con el alma y el corazón hechos pedazos. También he dejado de comer y de beber durante unos días, pero eso, afortunadamente, también ha pasado.
Refúgiate en los AMIGOS: ellos tienen la clave, para que todo resulte un poco más sencillo, y poco a poco, recuperes la CONFIANZA y la AUTOESTIMA, que son los primeros en resultar destruidos por una ruptura.
No montes numeritos: Ni le dediques una larga nota por Facebook o cualquier otra red social, ni lo publishes en carteles que pegues en los árboles o en el portal de su casa. La ruptura con tu pareja es algo que os atañe SOLAMENTE A VOSOTROS DOS. Cualquier otra cosa, sería de un mal gusto tremendo.
Recurre a los profesionales: Si lo necesitas, busca un buen terapeuta, pero de verdad. Nada de los vendehumos de Facebook o de Instagram. Alguien específicamente preparado para ello. Puedes tener una primera sesión, una segunda, y si no conectáis, bueno, pues mala suerte, sigue buscando…
Y YA TERMINO, PROMETIDO…
Un clavo no saca otro clavo: lo peor que puedes hacer después de una ruptura, es lanzarte de cabeza a otra relación, con quien sea, hasta con el butanero que te trae las bombonas a casa o la agente de círculo de lectores que te ofrece las novedades en el salón, la amiga que siempre te hizo tilín o el compañero del gimnasio que te mola. Porque irás de cabeza AL FRACASO y al SUFRIMIENTO. Tienes que darle tiempo al tiempo, reconstruirte…
¡Y ESO ES TO, ESO ES TO, ESO ES TODO AMIGOS!

Vale, no os voy a negar que he pasado (y sigo pasando) las peores semanas de toda mi puta vida, que la nostalgia es tremenda, pero también tengo siempre demasiado presentes las causas de la ruptura, y que una confianza destrozada hasta tal punto NUNCA se va a recuperar. Espero poder perdonarle (y perdonarme a mí mismo) el ENORME daño que nos hicimos durante los últimos tiempos…
Pero eso is todo cosa mía. Ahora me estoy reconstruyendo, aprendiendo a conocerme, analizando muchas cosas, pensando mucho, y decidiendo el rumbo que deseo darle a mi vida…
¿Que si me gustaría, con el tiempo, encontrar una nueva pareja? Pues claro que sí, pero únicamente cuando esté lo bastante preparado en todos los sentidos… Mientras tanto, volveré a lo seguro: el cine, la escritura, la lectura, la música, el deporte, la terapia y, por supuesto, los amigos y mi gato…
Ahora me estoy reconstruyendo, aprendiendo a conocerme, analizando muchas cosas, pensando mucho, y decidiendo el rumbo que deseo darle a mi vida…

